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LAS MANCHAS DE ÓXIDO Y SU PREVENCIÓN

Las manchas de óxido se producen por unos hongos debidos a la humedad. Si no se eliminan, acaban por destruir el sello en su totalidad. El tratamiento para eliminar el óxido debe ser usado para conservar el sello, pero nunca para tratar de engañar haciendo parecer que el sello es nuevo.

Lo mejor es prevenir y para ello es necesario mantener una conservación de los sellos para que no se oxiden. A continuación mencionamos algunos sencillos métodos que evitaran deterioros en los sellos:

  • En primer lugar convendría tener cerca de los sellos un recipiente con productos químicos que absorban la humedad, como el Cloruro Cálcico Escariforme. Es fácil encontrarlo en droguerías y no es caro; se vende en recipientes ya preparados. El producto es sólido y debe ser renovado de vez en cuando. El agua procedente de la humedad de una habitación se concentrará en ese recipiente, evitando que llegue a los sellos. También se vende en polvo dentro de unos pequeños sobres de papel que se pueden colocar en el interior de los álbumes, en el hueco que hay en la parte de las anillas. Cuando el polvo se haya endurecido habrá que sustituir el sobre.
  • Los álbumes y sellos deberán estar alejados de fuentes de calor (estufas, radiadores, ordenadores, etc) y de cualquier foco de humedad, incluyendo las ventanas pues ahí se suele concentrar por condensación la humedad. A ser posible lo mejor es guardarlos en lugar cerrado.
  • Hay que “AIREAR” los sellos de vez en cuando, y hacerlo cuando el ambiente exterior sea cálido y seco, pero no con temperaturas altas. Los filoestuches no permiten que el sello transpire y por eso es necesario airear los sellos que están en los álbumes. Para ello basta con hojear cada álbum, permitiendo que el aire cálido penetre en los filoestuches, para lo que bastará con ahuecar éstos un poco, sin necesidad de sacar el sello. Es un procedimiento sencillo, rápido y eficaz que, a la vez, nos permite disfrutar de nuestra colección.

Pero si descubrimos en nuestra colección un sello nuevo con óxido, lo mejor es lavarlo utilizando el método citado a continuación, aunque posiblemente con ello le quitemos la goma. Es preferible tener un sello sin goma antes que uno con óxido, pues acabará estropeándose por completo y, quizás, “contagiando” a otros ejemplares. Hay que recordar que el óxido es una enfermedad del sello, si no se remedia va a más y puede extenderse a sellos cercanos.

 


ELIMINACIÓN DE LAS MANCHAS DE ÓXIDO

La recuperación de los sellos con manchas de óxido es un tema delicado, ya que se trata de una restauración. En los sellos usados no tiene demasiada importancia quitar esas manchas, pero en los sellos nuevos sí, y más si se eliminan las manchas para venderlos como nuevos, pues sería un engaño. De todas formas, los restos que deje la eliminación del óxido sobre los sellos nuevos podrán detectarse utilizando los medios adecuados, como lámparas, etc.

Para eliminar el óxido de los sellos usados hay varios métodos. El más común es hacerlo con una disolución de lejía y agua, en la que la lejía sea como máximo el 10% de la cantidad de líquido total. El procedimiento es el siguiente:

  • Se prepara en un recipiente la mezcla anterior y en otro, se prepara un poco de agua templada con sal; también se deberá tener a mano papel secante. Si la mancha de óxido es muy grande, o si el sello tiene varias manchas, que afectan al anverso y reverso, habrá que sumergirlo por completo en la mezcla que contiene lejía (pero cuidado, la lejía también se puede comer el color del sello, sobre todo si es antiguo o está impreso en huecograbado).
  • Si el sello sólo tiene manchas en la parte de la goma, es mejor dejarlo que flote, procurando que el líquido no se extienda por la parte del dibujo, así se evita que la lejía dañe el color del sello.
  • Hay que estar observando el sello constantemente, hasta que la mancha haya desaparecido; para ello se utilizan unas pinzas de plástico, sacando el sello con frecuencia de la disolución y mirando como se va eliminando la mancha.
  • Cuando esta haya desaparecido por completo, se pasa el sello al recipiente con agua y sal para quitar los restos de lejía y, por último, al papel secante.

Con esto habrá desaparecido del sello la mancha de óxido. Si la mancha es pequeña no es necesario introducir el sello por completo en la disolución de lejía, sino que se pueden aplicar unas gotas de la mezcla directamente sobre la mancha, humedeciendo las pinzas de plástico con unas gotas de la disolución y extendiéndolas sobre la mancha.

Hay otros productos químicos para quitar las manchas. Se utilizan en seco y pueden ser empleados sobre los sellos nuevos pues, al no mojarlos, no se quita la goma. Uno de estos productos son los polvos de Borax, pero aunque quiten la mancha, siempre quedará un resto detectable.

 


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